El Vaticano digitaliza su biblioteca histórica

Gracias a la consultora NTT Data, más de 82.000 manuscritos almacenados en la biblioteca pontificia verán la luz.

Una obra de arte es eterna, inmortaliza a su autor, pero su acceso limitado puede provocar que ambos caigan en el olvido. Por eso, arte y tecnología están destinados a entenderse. En 2010, el Vaticano se propuso digitalizar su valiosa biblioteca y hacerla accesible a cualquier persona que disponga de una conexión a Internet. Desde que la biblioteca abriera sus puertas en el año 1448, en tiempos del Papa Nicolás V, ésta es la primera vez que el Estado del Vaticano comparte con el mundo sus textos históricos: 82.000 manuscritos, muchos de ellos muy antiguos, que versan sobre todas las religiones y culturas conocidas de la Historia.

Cada imagen tarda dos horas en ser escaneada y pesa entre 200 y 300 megabytes

La tarea no es sencilla, dado el alto valor y la fragilidad de muchos de los manuscritos. Así, a diferencia de cualquier libro moderno, que se puede escanear a una velocidad de varios cientos de páginas por segundo, en este caso cada hoja tarda hasta dos horas en adoptar su copia digital.

Se trata, por este motivo, de un proyecto a 18 años. Hasta ahora, se han digitalizado unos 10.000 manuscritos. Una vez que terminen de escanearlos, se procederá a su publicación, para el disfrute de los más de 3.000 millones de internautas en el mundo.

8,5 PETABYTES DE DATOS

La consultora tecnológica asignada para este macroproyecto es NTT Data, con la colaboración de Everis. No en vano, el primer proyecto de esta naturaleza lo acometió hace unos años la Biblioteca Nacional Japonesa, de la mano de esta compañía. La NASA desarrolló por aquel entonces un modelo de referencia sobre cómo abordar la preservación de documentos históricos, que se ha aplicado desde entonces también en el Museo Británico, la biblioteca del Congreso de EEUU, el Ministerio español de Presidencia (para la preservación del Patrimonio Nacional) y ahora la biblioteca apostólica de la Santa Sede.

Hasta el momento, se han digitalizado más de 10.000 documentos.

“Son archivos que en el proceso de compresión no pueden perder información”, apunta Marcos Obed, responsable de Servicios de Preservación Digital de Everis. Además, cada imagen lleva aparejadas

unas marcas de agua, que pueden reflejar derechos de autor u otra información asociada a cada hoja y que permita posteriormente su catalogación o búsqueda. Cada imagen pesa por lo tanto muchísimo: entre 200 y 300 megabytes (MB). La biblioteca, en su conjunto, ocupa 8,5 petabytes, equivalente a la información almacenada en 1,7 millones de DVD.

El formato elegido para esta tarea se llama FITS y es un estándar abierto que se actualiza cada seis meses. “El Vaticano buscaba un formato que no fuera propietario para garantizarle así una mejor preservación con el paso de los años”, explica el experto de Everis.

Fuente: expansion.com






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